blog de The Big Trujillano

"Y el motivo de todo, era el dinero. ¿Qué coño pintábamos nosotros en aquel desierto si no? Esa era la razón de todas las luces, y las ofertas de las agencias de viajes, y el champán, y las suites de hotel gratis, y el espectáculo. Todo está pensado para que nos llevásemos su dinero. Esa es la verdad sobre Las Vegas. Somos los únicos que ganamos. Los jugadores no tienen ninguna oportunidad.” Cita de la película “Casino”.

“ Cualquiera que ande diciendo que esta vida nuestra es maravillosa, no sabe bien lo que dice. Es una existencia maniaco-depresiva, hecha de constantes altibajos. Cada día me pregunto por este particular y siempre acabo añadiendo: pero aún con todo, esta vida me ha hecho millonario.” Mike Matusow.

Se produce en el póquer una curiosa paradoja que considero digna de análisis. Con la potente entrada del escenario de juego “on line”, diversificado en montones de salas que, en sana competencia, nos ofrecen las mejores condiciones, los bonos más jugosos, el “software” más atractivo y “jugable” y mesas permanentemente preparadas para el nivel en que elijamos competir, parece evidente que se ha logrado no sólo la explosión definitiva y esperemos que imparable del póquer sino que ambas partes en cuestión se encuentren satisfechas. Sigue leyendo »

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"El soniquete de las máquinas tragaperras y el tintineo de las monedas al conseguir un premio son parte de la atmósfera de los bares españoles. Pero la imagen de personas solitarias ante los reclamos luminosos de una recompensa en euros es más que el reflejo de una costumbre, una manía o un mal llamado vicio: es UNA ENFERMEDAD, la ludopatía.” Leonardo Soriano, Presidente de FEJAR (Federación Española de Jugadores Rehabilitados).

"Se empieza como algo lúdico, relacional. Pero poco a poco va ocupando todos los aspectos vitales del sujeto, hasta convertirse en algo CENTRAL, en la causa de todas sus preocupaciones; y para conservar el juego se miente, se cometen delitos o se traiciona la confianza de la familia.” Jerónimo Sáiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal.

Una declaración previa de intenciones: no pretendo, porque no tengo competencia para ello, que este artículo sea un sesudo estudio médico sobre los motivos psicológicos que llevan a un jugador de póquer a rebasar las fronteras del comportamiento normal para entrar en los espinosos territorios de la adicción.

Pero lo que tampoco quiero hacer es que esto se convierta en una especie de alegato sobre las hipotéticas virtudes y especiales cualidades que hacen del jugador de póquer alguien inmune a cualquier atisbo adictivo, bajo el pretexto, frecuentemente utilizado, de que el azar no desempeña en el póquer un papel preponderante. Cualquier coraza es destructible cuando de ludopatía hablamos.

Es cierto que ese azar, que planea de manera casi absoluta en otro juegos (bingos, ruletas, loterías, tragaperras…) es el elemento detonante de la conducta enfermiza que define al ludópata.

Parece claro que todo juego sobre el que no cabe ningún tipo de control humano, sobre el que no podamos integrar la habilidad del jugador en el resultado final del juego en cuestión, acaba siendo un juego que esclaviza al sujeto, convirtiéndole en presa de seguras pérdidas económicas. Sigue leyendo »

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“Truman era habitualmente vencido en las mesas, pero aún así, él quería conocer, a toda costa, cuáles eran las cartas ocultas de cada jugador; él era consciente de que todo el mundo disfrutaba mucho jugando contra él y ganándole por sistema y se acostumbró a ello…porque si tenía oportunidad, vistas las cartas del oponente, de corregirle, disfrutaba de ello tanto o más.” Bruce Lambert sobre Harry S.Truman, compañeros de partida semanal.

“ …Pero ahora que la gente ha leído mi libro, identifican lo que voy a hacer en la mesa, piensan que estoy bluffeando y me siguen hasta el final. Y esto ha perjudicado a mi estilo, sin duda. Antes, podía destrozar una partida sin tener apenas cartas, porque no se atrevían a seguirme. Ahora mismo, sí necesito coger cartas…” Doyle Brunson, después de su “Super/System”

“ Lo peor de la condición de “fish” es negarlo con palabras altisonantes y luego acreditarlo en las mesas con hechos elocuentes” Truji.

Si algo puede definir mi periplo en este terreno minado llamado póquer es un cierto espíritu quijotesco, porque no me negaréis que el devenir de muchos de nosotros en las mesas acaba siendo un camino repleto de locuras y pendencias, en el que alimentamos unos ideales imperturbables, donde nos enfrentamos a muchos que parecen gigantes pero casi seguro que son sólo molinos, donde buscamos llegar a ser dominadores de nuestra particular “Ínsula Barataria” y no nos queda más remedio, las más de las veces, que sanar con Bálsamo de Fierabrás las heridas provocadas por esos aviesos y lastimosos “badbeats”.

Sirva este artículo para recoger, en unos cientos de palabras, las tribulaciones de un jugador modesto, microlimitero a carta cabal, por desgracia inconstante pero que puede preciarse de cumplir su segundo aniversario en estas lides con la misma ilusión que el primer día y puede que hasta con un cierto bagaje acumulado, siendo éste aún un zurrón a medio llenar.

No soy buen jugador, ni siquiera sé si llegare a serlo, admiro la capacidad de los grandes y el entusiasmo y ganas de aprender de los pequeños, he conocido la parte amable y también la perversa de este juego y de sus jugadores y, con todo, he fraguado una idea muy clara: quiero seguir jugando, disfrutando y sufriendo cuando así se tercie y hasta ganando cuando lo merezca.

Pero cuando llegue un día, espero que lejano, en que sentarme delante de un ordenador y abrir media docena de mesas no me produzca sensaciones placenteras, cuando sienta, no importa en qué nivel, que lo que era un divertimento con atractivos alicientes económicos pasa a ser una carga insatisfactoria a nivel personal, cerraré esas mesas, extraeré el dinero que mi pericia o la impericia ajena me haya hecho acumular, me despediré con agradecimiento de la comunidad que me consolidó como jugador y guardaré toda esta etapa en el baúl de las gratas experiencias vividas. Y sin perder la sonrisa, lo garantizo.

¿Y qué ha pasado durante estos dos años? Lo resumiré en una serie de episodios representativos, en forma de píldoras de fácil ingestión. Anticipo que son pastillas inocuas y sin efectos secundarios (conocidos) por si alguien decide consumirlas. El que considere que serán poco útiles para aliviar sus males, puede hacer como los pícaros ancianos: esconder la gragea bajo su lengua… Sigue leyendo »

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La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones. Como los fines de la misma no pueden ser alcanzados en muchas generaciones, en esta asociación participan no sólo los vivos, sino también los que han muerto y los que están por nacer. Edmund Burke.

Dejándome llevar por la extendida moda de los retos que con tanta frecuencia nos estamos planteando últimamente, he decidido para este artículo marcarme uno propio que vaticino que será de gran dificultad y para el que ni siquiera sé si estaré capacitado, pero como no va a contener hipotéticos logros económicos en su planteamiento, pues voy a arriesgarme.

Mi reto consiste en lo siguiente: tengo delante de mí un puzzle, oportunamente deshecho en muchas piezas, con el que, en el caso de encajarlas certeramente, llegaré a construir el perfil aproximado de un jugador de póquer tipo, lo que llamaríamos un jugador “regular” en su tiempo de dedicación y en las ganancias obtenidas (o en la minimización de sus pérdidas).

Mi utópico deseo, cual enfermizo Doctor Frankenstein, sería llegar a crear mi particular criatura a base de remiendos, quitando de aquí y poniendo de allá, de tal manera que el resultado final sea un ser capaz de subir de niveles con progresión, no ser proclive al desánimo, mantenerse con solvencia y eficacia y que sufra incluso un cortocircuito cerebral por el mero hecho de escuchar la palabra “suerte”.

Para tal labor, como he comentado, me he surtido de las oportunas piezas, divididas en grupos según las virtudes y defectos que puedan definir a un jugador de póquer. Tengo un buen montón de piezas-virtudes, pero mezcladas con piezas-defectos. Nadie dijo que esta improvisada función de demiurgo que me he otorgado sea sencilla. Sigue leyendo »

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“Cuidado de la democracia. como norma política parece cosa buena, pero de la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad.” José Ortega y Gasset.

“En la sociedad no todo se sabe, pero todo se dice.” Jacques Anatole France.

Contaban los cronistas de la época que el bueno de Noé, cuando tomó la admirable decisión de construir el arca para salvar a una pareja de cada especie animal del definitivo diluvio universal anunciado por la Divinidad no consideró, por muy encomiable que fuese su intención, el tremendo embolado en el que se metía para organizar la convivencia de tamaña caterva en ese espacio confinado, a lo que se añadía la irracionalidad que se les supone a los miembros de esa comunidad y la presencia de un 50% de género femenino, que si bien maravilloso género, puede bastarse (y sobrarse) para elevar el grado de tensión del ambiente en menos que canta un gallo (con su gallina, por supuesto) *

(*) Un afectuoso saludo a todas las mujeres que lean este despropósito, espero sepan disculpar esta broma de este rendido admirador…

Más próximo en el tiempo, el orondo director de cine Alex de la Iglesia nos mostró, en negrísima película, hasta qué punto pueden salir a la luz las miserias humanas con tan solo rebuscar en una pequeña comunidad de vecinos que daban rienda suelta a sus instintos más primarios sin atender demasiado los preceptos de la Ley de Propiedad Horizontal.

Teniendo a bien seguro presentes tales antecedentes de lo que significa la gestión y buen orden de cualquier comunidad, Simón Muñoz, jugador de póquer, empresario de pasado “magiquero” y valenciano de pro, decidió un buen día salvar cualquier reparo y embarcarse en un ambicioso proyecto temático, creando una página web que recogiera la actualidad sobre el póquer y sus jugadores, reservando un espacio de encuentro para todos aquellos que compartiesen con él esta afición y quisieran intercambiar pareceres, consejos, novedades y amenas conversaciones para el enriquecimiento general. Sigue leyendo »

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Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Antonio Machado.

Como en la vida misma, en el póquer la evolución y el crecimiento van ligados a la superación de etapas y saltárselas sin el mínimo rigor exigible no puede conllevar más que malos resultados o una sensación irreal de madurez.

Si habéis seguido con cierta continuidad anteriores entregas semanales de la nómina de articulistas de Póquer Red, recordaréis que Boltrok dedicó, con afinada visión, unas letras a prevenir sobre esa tendencia de afrontar el póquer sin demasiados fundamentos ni objetivos y avisó de la necesidad, tantas veces dejada de lado, de contar con una panorámica presente y futura, factible y organizada, de todos los factores que rodean el póquer.

Y disculpándome de antemano por la auto referencia, en otro artículo yo intenté anticipar lo necesario que resulta, para interpretar el póquer en toda su dimensión, cumplir con ciertas prerrogativas de madurez o, al menos, controlar los rasgos propios de la inmadurez “vital”.

Pues todas estas consignas podríamos situarlas en lo que llamaríamos los “prolegómenos del póquer”.

Cuando nos disponemos a afrontar una empresa, del tipo que sea, y más si dicha empresa se define en términos económicos, no puede hacerse “a tontas y a locas”, necesitaremos unas premisas bien claras y que estaremos dispuestos a seguir “a pies juntillas”, una organización mental cabal y coherente y un plan de trabajo previamente establecido que incluya una serie de dispositivos de acción-reacción para cuando lleguen los momentos difíciles. Y no cabe salirse de esa línea marcada. Sigue leyendo »

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La primera vez que vi jugar al póquer en la televisión encontré en ello el mismo interés que pone un koala cuando le echa un vistazo a su hoja de eucalipto. Hasta que, observando el World Poker Tour, cambié de opinión.

Siempre tuve la impresión de que el póquer se trataba de un par de chavales raritos desafiándose interminablemente con la mirada y observando fijamente un puñado de cartas esparcidas sobre la mesa. Y no pasaba nada, al menos eso me parecía.

De hecho, los patos parecen muy pasivos cuando se les ve en la superficie del mar pero bajo el agua, sus pequeñas patas se agitan a cien por hora…

Jon Favreau. Actor y director de cine.

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“Con los músculos agarrotados después de una sesión de casi nueve horas, realizó los últimos apuntes con los resultados de la dura jornada en su rudimentaria tablita de Excel. Había ganado cuatro cajas y media en cash y se había metido en la mesa final del cincuenta mil “guaranteed” de Poker Stars, así que cerró la última mesa, abierta sólo para gamberrear con un par de amigos, se despidió de ellos vía “Messenger”, analizó los últimos datos acumulados en el “Poker Tracker”, respondió con guasa un eterno hilo abierto en el foro de Póquer Red y el mismo cansancio le llevó, en volandas, a la cama, con una abierta sonrisa: “Me gusta esto del póquer”, se dijo antes de cerrar definitivamente los ojos…”

Probablemente este pensamiento fingido no resulte del todo extraño a muchos de los que decidan echarle un vistazo a este artículo, aunque eso sí, quizá no con esas connotaciones tan positivas.

Si somos capaces de despojarnos de todo lo que sabemos y de todo lo que hemos vivido como habituales del póquer “on line”, es decir, si nos transformamos en meros observadores neutros, coincidiremos en que el juego del póquer reúne una serie de características que le conceden un poder de atracción casi irresistible. Sigue leyendo »

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“Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad”. Oscar Wilde.

“En tu comunidad no luzcas tu habilidad”. Dicho popular.

Si hiciésemos una encuesta para conocer de qué manera nos hemos introducido cada uno en el universo póquer y qué motivaciones nos llevaron a afrontar sus placeres y sinsabores, es probable que descubriésemos un variopinto mural, por aquello tan conocido de que cada uno es “de un padre y de una madre”.

Me voy a atrever a lanzar una conjetura con los resultados de esa hipotética encuesta (ya sabéis, siempre con ese margen de error del 0,01% que acreditan las reputadas casas encuestadoras, que uno no tiene por qué ser menos). Más tarde argumentaré a qué cuento viene exponer este somero muestrario de los habitantes de nuestras mesas.

Se admiten por supuesto añadidos ya que, a bien seguro, seré poco exhaustivo y no me gustaría que nadie se sintiese “marginado” de esta clasificación de orígenes.

  1. Aficionados a sesudos juegos de estrategia mental, léase ajedrez, o esos seguidísimos (y para mi ignotos) juegos de rol “on line”; ambos han alimentado las cualidades de muchos jugadores de póquer (concentración, paciencia, capacidad de frustración, competitividad…) y les rinden siempre sincero homenaje, mencionándolo como utilísimo referente.
  2. Empedernidos seguidores de los juegos de naipes. Podemos incluir aquí, sin sonrojo, variantes populares como el mus, el tute, el julepe… en este caso no puedo dejar de imaginarme al jugador en cuestión con su chato vino y mondadientes ladeado en la boca, delante de su ordenador, voceando en su soledad, añorando el ambiente tabernero.
  3. Incansables escudriñadores de la red. En sus maratonianas sesiones “on line”, difícil es que no acaben engatusados por los softwares de póquer. De hecho es probable que conozcan los programas auxiliares antes incluso que la dinámica de juego. Son capaces de manejar sin pestañeo dos ordenadores, a razón de 36 mesas por máquina, conectarse al Messenger con 15 colegas, ojear otras 10 páginas de diferentes temáticas y “trapiñarse” un bocata salchichón XXL. Y sin despeinarse.
  4. Añejos jugadores de póquer presencial, nacidos y criados en el viejo chirivito, intentando adaptarse a la entrada indiscriminada de miles de neófitos diarios, luchando por demostrarse que sus largas horas de casino les conceden un plus dentro del torbellino “on line”. Los viejos rockeros nunca mueren y todavía pueden darnos tardes de gloria. El callo contra el acné en denodada batalla.
  5. Curiosones impenitentes, nunca jugaron al póquer pero un buen día se toparon con ello y les enganchó sin remedio, cual flautista de Hamelin. La fuerza atractiva del vil metal también tiene aquí su parte de culpa.
  6. Y los expertos provenientes de las casas-softs de apuestas, dominadores de la “matemática del azar” (permítaseme la paradoja). Su victoria en las mesas de póquer se paga a 1,5$ por dólar jugado…

Después de este caprichoso pero explicativo rodeo, llega la pregunta clave que con tanta ansia esperabais…

¿Cómo es posible que personalidades tan dispares decidan encontrarse y reunirse en esos lugares comunes llamados foros, siendo como es el hombre “un lobo para el hombre” (cita textual de D. Félix Rodríguez de la Fuente, aunque no es fijo el dato *) y luchando todos, si de póquer hablamos, por el incremento de nuestro peculio particular? Sigue leyendo »

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